Un grupo de apoyo o comunidad

¡Hola!

Aquí estoy de nuevo, ahora no me ausenté tanto tiempo. Como te dije la entrada anterior, durante estas semanas, meses, hubo algunas cosas que fueron mi tabla de salvación. Quiero compartirlas contigo:

  • La primera fue Dios. Y no es que haya llevado una vida de oración decente, es que Él es bueno y cuidó de mi como siempre hace, aunque a mi se me cerraba yno lograba hacer nada. Lo único bueno que hice fue ir a Misa dominical y a la mayoría de las celebraciones de Semana Santa. Pero incluso eso, fue la gracia de Dios que me ayudó a perseverar.
  • La paciencia de mi esposo. Cuando digo que me la pasaba tirada todo el día, es literal, todo el día tirada, sin fuerza ni ánimo para nada. Ni siquiera para leer. Me remordía la conciencia tanto tiempo desperdiciado. Así que, cuando llegaba Carlos del trabajo, todo era un caos: la casa, los niños y yo misma. De verdad, agradezco su paciencia y comprensión para conmigo.
  • Un grupo de apoyo. En Enero, antes de embarazarme, nos integramos al apostolado de la Fraternidad, Sedes Sapientiae y de esto es lo que quiero contarte.

   Desde que empezamos a hacer homeschool, escuché sobre la importancia de pertenecer a una comunidad o grupo de apoyo. Esto me quedó muy claro cuando nos mudamos pues, gracias a Dios, conocí familias con las que formamos un pequeño grupo de apoyo. Éramos 7 familias y nos veíamos cada semana en catecismo y algunas veces en actividades adicionales. Fue de mucha ayuda para mi. Recuerdo que nos mandábamos mensajes para contar los pequeños logros y pedir auxilio en los momentos de desesperación. Había ocasiones en las que compartíamos un chiste y otras anécdotas específicas para familias que educamos en casa. De verdad, ese grupo fue una bendición. Como al año, cada familia agarró su propio ritmo y dejamos de vernos. Yo seguí en contacto frecuente con dos de ellas.

Viendo hacia atrás, creo que ese primer año, año y medio, hubiera sido sumamente difícil para mi sin ese círculo de amigas. Simplemente saber que había alguien que me escuchaba y entendía lo que estaba viviendo era alentador.

Pasó un tiempo sin que tuviera un grupo de apoyo presencial formal. Gracias a Dios, surgió otro pequeño grupo virtual, de familias de 4 ciudades de México y una de Estados Unidos. Fue también de mucha ayuda, aunque de manera distinta, pues este grupo nada mas me ayudaba a mi, mientras que con el presencial, los niños tenían oportunidad de convivir con amiguitos.

   Finalmente llegó Sedes Sapientiae a nuestra vida, justo en el momento indicado, como todo lo que Dios nos manda. Sedes me ayudaba a echarle ganas, a sentir que no estaba totalmente vencida. Ir los viernes, ver a otras familias, recordar por qué habíamos elegido este estilo de vida, ver a mis hijos entusiasmados con sus clases… Creo que las familias que forman parte de Sedes, ni mi párroco, tienen idea del gran sostén que representaron para mi estos meses

Descubrí que mis hijos fueron responsables con sus tareas y materiales. Casi no tenía que pedirles que hicieran sus tareas (y así sigue hasta la fecha con lo que respecta a Sedes). Este es un pequeño logro que me hacía sentir que algo de mi trabajo estaba dando fruto.

También aprendieron que pueden hacer cosas que no se imaginaban y, unos a otros, se motivaban en casa a hacer cosas que normalmente no hubiéramos hecho. Estos dibujos de pelícanos, fueron de una tarea de mi hija mayor. A mi me sorprendió lo bien que le quedó, no sabía que podía dibujar tan bien. Mientras ella trabajaba sus hermanos se sintieron inspirados a hacer su propia versión del mismo trabajo, al igual que otros pininos en eso de dibujar y colorear. Mi hijo mayor hizo un disfraz de Thor para la obra de teatro. Hizo su martillo y hacha de Thor de cartón, pero tan bien hechos, que tuvo que hacer varias versiones chiquitas para sus hermanos. Pasaron tardes de diversión haciéndolos y jugando con ellos. También confeccionó un disfraz de Thor. El 95% del traje lo hizo solo, únicamente me pidió ayuda en un par de cosas. Espero tomarle foto más adelante para compartirla.

   Lo que me gustaría que te quedara es que un grupo de apoyo es de gran ayuda, no importa cuánto tiempo lleves haciendo homeschool. Hay muchísimos estilos y modalidades de grupos de apoyo. Intégrate al que más se ajuste a tu proyecto de familia, no importa si es presencial o virtual, ambas modalidades pueden dejarte algo que te motive y te ayude a salir de los momentos en que te sientes estancada sin salida. También es padre compartir los pequeños logros y que haya quien te entienda y se alegre contigo.

Si en tu ciudad no hay muchas familias que eduquen en casa, también puedes seguir blogs, y páginas y grupos de facebook. Varias mamás empiezan así en lo que se va haciendo comunidad en su ciudad.

Ahora si me despido, te dejo un adelanto del disfraz de Thor, uno de los niños modeló la capa el día de ayer y alcancé a tomarle foto. También ellos alcanzaron a tomarme foto en una de las siestas obligadas de esta semana.

 

A.M.D.G.

2 Comentarios

  1. Hola soy de Gdl jalisco … estoy tomando la decision de homeschool catolico, mis hijas de 7 y 4 años en respectivas escuelas, quisiersa saber como empezar o si hay algun grupo de orientacion porfavor no se por donde empezar

    • Hola Ana,
      Disculpa la tardanza de mi respuesta. Me volví a ausentar de las redes por diferentes cuestiones. Si tus hijas ya están haciendo homeschool, te felicito por tomar de decisión. Si aún estás indecisa, el sábado 16 de febrero vamos a tener una plática informativa sobre homeschool en la Parroquia. Te mando información a tu correo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *