La familia creció y creció

¡Hola!

Ya casi terminamos enero y aquí ando, como siempre, recordando que quiero compartir en el blog, pero sin encontrar tiempo para hacerlo.

Te cuento que en noviembre recibimos a la pequeña María, la más pequeña del hogar y hace una semana, mi mamá se vino a vivir temporalmente a la casa para recuperarse de un accidente. Por eso la familia está creciendo y creciendo. Estos cambios me han hecho andar corre y corre haciendo ajustes y tomando decisiones para salir adelante. Este último mes ha sido pesado pero ya veo la luz al final del camino. Todo va agarrando orden y Dios no se ha dejado ganar en generosidad. Cuando uno pone de su parte y da un granito, Dios nos manda a manos llenas muchas bendiciones. Estoy agradecida con Él y con nuestra Madre Santísima que no se han olvidado de mi pequeña familia. Al contrario, nos tienen muy consentidos.

Para variar estamos en medio de una etapa de cambio. Como te dije, mi mamá se vino a vivir a la casa para recuperarse de un accidente en el que se fracturó ambas piernas, por lo que hay que ayudarle a muchísimas cosas. En este corto tiempo en casa, que ha tenido sus retos, también he visto beneficios para todos. Me da mucho gusto ver que los niños son serviciales y están al pendiente de lo que necesite su abuelita sin necesidad de decirles mucho. No falta el hijo que va a hacerle compañía, a veces a platicar, otras a jugar en el cuarto y otras a simplemente estar ahí. A mi mamá también la veo contenta, con sus obvias dificultades por tener que estar en cama, pero acompañada que es lo importante.

Esta mes que ha sido dedicado al accidente y todas sus consecuencias, Dios me ha dado un curso intensivo de cómo estamos viviendo nuestra vida. Me di cuenta que tengo que dejar de posponer cosas que parecen triviales pero nos ayudan a vivir mejor. Por ejemplo, he pensado varias veces cómo me gustaría tener mi casa propia y tengo proyectos para cuando tenga mi casa propia. La verdad es que está complicado que dejemos de rentar a corto y mediano plazo, por lo que posponer esas mejoras de vida para un largo plazo (si es que llega) es vivir a medias y no enseñarles a mis hijos que se puede vivir mejor. Es por eso que estoy empezando a dejar de aplazar esos pequeños proyectos que nos harán la vida más agradable y fácil y dejarán huella en los niños para cuando formen sus propios hogares. Sobre todo porque mis hijos mayores van creciendo y, a este paso, les va a tocar vivir siempre a medias en casa, porque fui dejando todo para después para cuando tengamos una casa que no sabemos si algún día podremos tener. Muchas de las cosas que hago están motivadas en mi esposo y mis hijos. Sin darme cuenta, estaba dejando en ellos una vida a medias, una vida para después, para cuando se pueda.

Otro aprendizaje de este tiempo es la diferencia que hace en el comportamiento y ambiente una lugar ordenado. Eso lo vi claramente en mis hijos. Estuvimos un tiempo en una casa caótica, llena de cosas por todos lados. Cuando la casa estuvo en orden, vi como sonreían más, como jugaban más y la alegría que les dio ver todo en orden. Creo que esa experiencia es de las cosas que no pueden ellos poner en palabras, pero su actitud y comportamiento lo dicen todo. Así qué, otro objetivo que tengo es insistir mucho más en el orden de la casa y de nuestro día. Reconocí también que es pesado hacerlo sin ayuda. Nuestra vida estaba convirtiéndose en lo que me motivó para hacer homeschool: los niños no tenían tiempo de ser niños por estar recogiendo, limpiando, lavando, medio haciendo actividades, etc. La casa de todas maneras no se veía ordenada y tampoco hacían buen homeschool. Así que finalmente reconocí mis límites y tenemos una señora que nos ayuda con la limpieza de la casa. De todas maneras los niños tienen sus quehaceres básicos, pero quiero que nos de tiempo de estar en familia, de hacer homeschool, de nuestros apostolados, de que sean niños.

Te iré compartiendo lo que vamos viviendo, esperando que algo ayude a tu familia, ya sea para que lo hagas de manera similar o para que hagas todo lo contrario. El simple hecho de que te des cuenta de que tú puedes y que Dios te dará todo lo que necesitas y más para llevar a cabo tu vocación, es lo que me motiva a compartir contigo.

No me quiero despedir sin antes agradecer a todas las personas que nos han ayudado tanto en oraciones como de manera física desde que se accidentó mi mamá. Sé que la mayoría no leerán este agradecimiento, pero de verdad no sé cómo hubiéramos salido adelante sin el apoyo de cada una de esas personas. Mi eterno agradecimiento a ellas.

 

A d   M a y i o r e m   D e i   G l o r i a m

 

 

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