Reconocer los vicios y atacaros uno a uno

Buenos días,

 

Como ya te he contado he dejado que todo sea un caos a mi alrededor. Por eso, estoy poniendo orden en mi vida, rutina, casa, proyectos, etc. con ayuda de Dios. Al inicio traté de ponerlo todo de un jalón. Esa estrategia es poco realista y abrumadora. Así que recordé la estrategia maestra divide y vencerás. Identifiqué lo que creo que más me ayudará a poner orden y es levantarme temprano, tener un rato de silencio y después levantar a los niños.

Ah hecho una gran diferencia en mi vida. Caigo dormida más temprano y me levanto con ganas de hacer mil cosas. Y Dios me regaló que mi octava hija durmiera de corrido toda la noche ¡desde los dos meses! Estoy que no creo esa maravilla, no tuve que hacer nada, simplemente empezó a dormir toda la noche como angelito. Estoy feliz.

Regresando al tema, ayer reafirmé que no puedo darme permisos de nada. Por lo menos no ahora que estamos en etapa de corregir ese vicio hasta convertirlo en virtud. Ayer mi esposo descansó y decidí darnos chance a todos de levantarnos más tarde. Gracias a Dios no nos levantamos tan tarde como antes, pero de todas maneras rompió la poca rutina que vamos haciendo. Yo sé que si no nos levantamos y rezamos temprano, se me va el día en pendientitos y pendientotes y ya no rezamos, pues me la vivo en «nada mas tantito esto, nada mas tantito el otro» hasta que de pronto es hora de dormir. Ayer fue así. Me levanté un poco más tarde y llegaron pronto un par de hijos. Hicimos las oraciones de la mañana y, por darles chance a los demás y esperar que se levantaran, ya no rezamos más, pues yo ya andaba en mis pendientes de «nada mas tantito».

Changuito feliz azul con cara de Pocoyó listo para irse a su nuevo hogar con mi sobrina. Caballero de armadura en proceso para los hijos.

Así que ninguna dispensa contra el vicio, especialmente si ya lo identifiqué. No hay pretexto para no poder vencer el vicio. Eso no quiere decir que sea fácil. Algo que también reafirmé es que ese pequeño permiso hizo que los hijos retrocedieran parte de lo que habían avanzado. A la hora de dormir ya no tenían sueño y ahorita para despertarlos estoy batallando, ni cuenta se dan que les estoy hablando…

Sé que organizando el día, nos quedará la tarde libre para proyectos, apostolados, hobbies, etc. Un ejemplo, el lunes por fin terminé un changuito que me estaba esperando desde hace dos meses y ayer pude empezar un muñeco que tengo comprometido con mis hijos desde hace siglos. Y son esas pequeñas cosas que tampoco quiero seguir dejar pasando. Ellos son pequeños ahorita y tienen la ilusión de que les haga sus muñecos. Si sigo posponiéndolo, para cuando los tenga hechos ni a los nietos les van a servir. Son detalles de darles su lugar a los hijos, que los hacen sentir escuchados, amados, tomados en cuenta, importantes, etc. Y la verdad es que también ha sido un deleite para mi hacerlos. Cuando empecé los tenía que hacer mil veces y ahora ya no me equivoco tanto, así que voy progresando.

Quiero hacer mil cosas, muchos proyectos tanto para mi casa como para la parroquia. Son cosas que me motivan y me encanta hacer. Pero tengo que educarme y ordenarme. Dedicarle la mañana a mi hogar y familia para en la tarde poder hacer otras cosas. Estoy segura que, en cuanto agarre ese orden y haga las cosas como Dios manda, Él se encargará de multiplicar el tiempo del día para alcanzar a hacer todo eso que me gusta y me motiva. Tengo tantos proyectos que quisiera contarte pero ya irán saliendo poco a poco. El más cercano es el Devocionario para niños. Está quedando hermoso. Es un proyecto que también tenía pensado para mis hijos y lo tuve en el tintero un año mas o menos. Gracias a Dios está a punto de ser una realidad y eso también me tiene muy contenta. Quiero que mis hijos también vean que lo que fue un sueño se puede hacer realidad. Que emprendan y terminen proyectos a pesar de las dificultades, fatigas, tropiezos, etc. Si es algo del agrado de Dios, seguro sale, pero hay que echarle ganas.

Ya casi es hora de rezar, pero no me quiero despedir sin compartir contigo una película que recomendaron en el grupo de apoyo y también me sirvió de inspiración. Es una película para ver en familia, con los hijos y platicar al final de ella. Se llama así O todo o nada. A mi me recordó dominar mi voluntad y tener presente dar el todo, por la familia, la Iglesia, que, finalmente, es darlo todo por Dios. Ojalá te guste mucho, pero sobre todo, que sea ejemplo a seguir para darlo todo por Dios y dejar los vicios atrás.

 

Bendecido día,

Guetty

 

Ad Maiorem Dei Gloriam

Santa Gertrudis, ora pro nobis

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *