Santa Gertrudis

Santa Patrona de MLE
Cómo llegó a ser Santa Patrona de MLE

En el 2016 colaboré con Nobis Pacem haciendo el libro de Santos 2 para preescolar. Entre las biografías de santos que realicé, estaba Santa Gertrudis. Descubrí que, entre otras cosas, es patrona de los escritores católicos, en ese momento, sentí en mi corazón que era la patrona ideal para Mi lámpara encendida, pues, aunque no es algo que planee, los caminos de Dios me han llevado a escribir, editar, traducir y adaptar libros católicos.

Poco después recordé que de chica una prima me decía Getro y Gertrudis, además de que hacía poco habíamos empezado a rezar la oración de Santa Gertrudis para sacar 1000 almas del purgatorio. Ahora, te puedo decir, que ha habido muchas pequeñas señales de que Santa Getrudis es la patrona ideal de Mi lámpara encendida, y también, de nuestro homeschool familiar.

Pero no me quería quedar ahí, deseaba conocerla más, sentirme cercana a ella. Sin embargo, no encontraba ninguno de sus escritos, hasta que por fin di con uno de sus libros, pero no me había dado tiempo de leerlo. Fue hasta finales de Octubre de 2017, que agarré el libro para prepararme para su fiesta que se celebra el 16 de Noviembre.

Ha sido un gozo leer sobre ella. De verdad creo que no pude haber elegido mejor patrona que Santa Gertrudis, aunque en realidad creo que fue la Providencia quien me acercó a ella y no mis propios medios. En esta sección quiero compartir contigo las maravillas que he descubierto sobre esta hermosa Santa. Por gracia de Dios, tengo en mis manos el libro completo Revelaciones de Santa Gertrudis y sus Ejercicios espirituales. Espero, con la ayuda de mi Santa Patrona, ir haciendo una reseña de su obra pues me gustaría mucho que la conocieras y la sintieras como una hermana mayor, de la misma manera que yo la siento.

Breve historia de Santa Gertudis

Es una santa alemana del siglo XIII ante cuya presencia es fácil sentirse como en casa, acogidos y cercanos, al leer sus escritos debido a su inteligencia, su sensibilidad femenina, su apasionado corazón y su carácter amable.

Santa Gertrudis percibe a Dios como un Padre amoroso, cuyo único afán consiste en poder apoderarse completamente de nuestro corazón, para colmarse en él y colmarlo de la gozosa paz y de la beatificante alegría que se desbordan constantemente del suyo.

Nació el 6 de Enero de 1256. No se sabe nada certero de su familia y orígenes. Ella misma dice que el Señor quiso alejarla desde un principio de todos sus parientes y familiares, para que nadie en este mundo le arrebatara el cariño de su corazón, que quería entero para sí mismo.

Sus papás la llevaron al monasterio a los 5 años de donde no volvió a salir. El monasterio era el de Santa María de Helfa, el cual fue incendiado y arrasado durante las revueltas protestantes. El monasterio había sido puesto bajo la advocación de San Benito.

Santa Gertudis siempre fue monja, el único cargo que desempeñó fue el de vicecantora o suplente de la primera cantora, quien por muchos años fue su amiga y confidente, Santa Matilde de Hackeborn.

En el monasterio, había un plan completo de estudios serio y desarrollado para todas las niñas de las familias nobles que se educaban ahí, ya que en ese tiempo era común que las llevaran a vivir a los monasterios desde pequeñas, como sucedió a Santa Gertrudis. El plan de estudios comprendía varias etapas y abarcaba por igual ciencias religiosas y profanas.

Primero estudiaban el trívium (gramática, retórica y dialéctica). Posteriormente, estudiaban en quatrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). Estas etapas duraban varios años e iban acompañadas del estudio de clásicos de la antigüedad griega y latina, junto con caligrafía y pintura.

La tercera y última etapa era el estudio de la teología (Sagradas Escrituras, Santos Padres y autores místicos).

Las monjas también aprendían los trabajos de bordado y encajes que después se usaban para realzar la riqueza y ornato de las vestiduras litúrgicas.

Lo mejor del monasterio era la cultura moral y monástica. A las monjas se les inculcaba el más profundo amor a la Sagrada Liturgia y al Oficio Divino, el cual, era para ellas, la obra de Dios por excelencia. El complemento a toda esta educación litúrgica era el canto religioso.

Helfa era mucho más que un colegio profano o una simple academia literaria. Era un centro de formación integral, en el que las religiosas podían cultivar todo su ser, dando amplia libertad al desarrollo de sus facultades. Por todo esto Helfa gozaba de muy buena reputación y los nobles acudían en grandes grupos para llevar a sus hijos.

Santa Gertrudis tuvo dos maestras y amigas cercanas: Santa Matilde de Hackeborn que era maestra de novicias y hermana carnal de la Madre Abadesa, Santa Getrudis de Hackeborn.

Poco sabemos de la infancia y etapa formativa inicial de Santa Gertrudis. Sabemos que era muy inteligente y desde niña se podían vislumbrar sus admirables encantos, por lo que se ganó el cariño y simpatía de todos los corazones.

Siempre se mostró inteligente y despierta, lo cual aumentó al empezar sus estudios. Su temperamento vivo y apasionado la llevó a entregarse al estudio de la ciencia humana con tal ímpetu y fervor, que estuvo a punto de olvidar completamente el cultivo de su alma.

Lo que más la sedujo fue el encanto de las artes liberales, por su alma poética y amante de todo lo bello. Ella se reprochará más adelante esta claudicación, pero sin ella, es muy probable que no hubiera alcanzado su madurez intelectual.

Fue a sus 25 años, en el adviento de 1280 que Dios la empezó a seducir para que dejara atrás los encantos de la sabiduría humana y comenzara a dirigir todas sus miradas a Él. Pero fue hasta el 27 de Enero de 1281 que cambió por completo su gusto por los clásicos por la verdadera Sabiduría. A partir de ese día, Santa Gertrudis se transformó en otra persona. Abandonó las letras humanas para volcarse de lleno al estudio de la Divina Sabiduría. Se entrega afanosa al magisterio directo del Señor, rumiando asiduamente en su interior las palabras que Él mismo le dicta al oído de su corazón.

Esta comunión de amor irá creciendo el resto de su vida, especialmente durante las grandes fiestas del Señor y de su bendita Madre. Recibe muchos y variados favores, todos enfocados a la santificación de su propia alma y edificación de su prójimo. Ella, a cambio, no se cansa de agradecer con cánticos de alabanza y acción de gracias, dones recibidos sin merecerlos, mezclados con el más profundo sentimiento de adoración y humildad.

A los treinta y tres o treinta y cuatro años, las visiones y revelaciones ahora se enfocan en ser instrucciones que le da el Señor para provecho general de todas las almas. Instrucciones morales referentes al mérito del sufrimiento, desprecio de los bienes terrenos, la correspondencia de la gracia, la pureza del corazón, al aborrecimiento del pecado, entre otros muchos temas de la misma clase. Asimismo, otras revelaciones hablan del bondadoso corazón de Dios, su paternal libertad, los amorosos medios de que se sirve para atraer hacia sí a los pecadores y lo dispuesto que está siempre para perdonarles, tan pronto como ve en ellos un poco de buena voluntad. Otras revelaciones se refieren a la vida litúrgica y los sacramentos.

Fue en esta última etapa de su vida que escribió sus Revelaciones, tarea que resultó difícil de convencerla a realizar debido a su humildad y convencido desprecio de sí misma. Fue por obediencia a Dios y a sus directores espirituales que accedió a realizar sus escritos.

La obediencia de Santa Gertrudis fue inmensamente recompensada con abundantes lluvias de gracias. Sus hermanas veían en ella irrefutables pruebas de santidad, al grado que estaban convencidas de que el Señor había establecido en su alma su morada y desde ahí proyectaba al exterior los rayos de su indudable presencia.

Fue en esta etapa en la que Santa Gertrudis tuvo que luchar duramente contra sus propios defectos, especialmente contra la impetuosidad de su carácter y los asaltos de orgullo. Lo que más la hizo sufrir fueron sus frecuentes y malignas enfermedades. La Santa las sobrellevaba con gran paciencia, aunque le dolía no poder asistir al coro ni llevar la vida de convento. Todos estos sacrificios los ofrecía al Señor con gran generosidad interior y disposición humilde.

Dos sucesos más hirieron profundamente el corazón de Santa Gertrudis: la muerte de Santa Gertrudis de Hackeborn, la Madre Abadesa, y pocos años después la de su más entrañable amiga, Santa Matilde de Hackeborn, quien había sido modeladora de su espíritu, ella fue quien le había enseñado a amar a Dios, sembrando en su alma los gérmenes de las virtudes, la que le había abierto de par en par las puertas de su corazón y le había enseñado las delicias de la vida escondida con Cristo en Dios.

Santa Gertrudis acompañó a Santa Matilde en la última etapa de sus 8 años de enfermedad. Estuvo con ella hasta su último aliento y cerró sus ojos para esta vida, mientras el Divino Esposo de ambas se los abría para la vida eterna.

Santa Gertrudis murió el 17 de Noviembre de 1302 o 1303 en un momento lleno de amor y recostada sobre el Divino corazón de su Amado.

Su fama se extendió por la comarca en vida. Era mucha la gente que se acercaba a ella para pedir consejo y encomendarse a sus oraciones. Sin embargo, su fama permaneció a nivel local y pronto se olvidaron de ella ya que no se han encontrado referencias a su nombre ni a sus escritos en los dos siglos posteriores a su muerte.

Fue hasta 1505 que los frailes dominicos publicaron sus escritos en alemán, en una versión deficiente, pero suficiente para llamar la atención del cartujo Juan Lansperg, quien murió antes de publicar la obra. Fue otro cartujo, Loher de Estrada, quien sacó la edición de Lansperg en 1536, la cual es la base para las demás publicaciones europeas. Sabemos que San Francisco de Sales fue un gran admirador de Santa Gertrudis.